Este no es un artículo habitual en donde se te hablan de datos exactos, es más bien una breve historia de cómo una persona estuvo a punto de tirar la toalla cuando buscaba trabajo después de salir de la universidad, esa persona soy yo.

Me presento brevemente: soy Alan Guerrero, estudié la licenciatura en Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para quienes no sean de México o por alguna razón lo desconozcan, ésta es la mejor universidad de mi país, la mejor universidad de América Latina y está dentro del ranking de las mejores 100 universidades del mundo.

Todo esto podría sonar bien, digo, cualquiera pensaría que por estar en la mejor universidad de su país, el encontrar trabajo sería fácil, pero no es así.

Durante la carrera los profesores se encargan de inculcarte una cultura de no desvalorización de tu trabajo, es decir, que no aceptes sueldos bajos porque esto demerita todo lo que haces y todo el esfuerzo que te ha tomado estudiar una carrera (4 años y medio de desveladas) y en parte tienen razón, yo creo que es importante ser conscientes de lo que valemos.

Por ejemplo, alguna vez tu computadora ha presentado problemas y por ende la llevas a revisar con un técnico, este técnico suele formatear la computadora y generar un respaldo, hacer esto no es tan complicado y no toma mucho tiempo, pero esta persona no nos está cobrando por el tiempo que le tome o por el esfuerzo invertido en realizar la tarea, nos cobra por el conocimiento que tiene.

Hasta aquí todo puede sonar bien, pero entonces, ¿por qué no encontraba trabajo?

Estoy seguro que al igual que yo, muchas personas han pasado o están pasando por esta misma situación, ya han terminado su carrera, algunos ya se titularon pero no encuentran un trabajo en donde les paguen lo “justo”.

Durante un largo periodo de tiempo estuve buscando vacantes en internet en los diferentes portales de empleo (OCC, Indeed, CompuTrabajo, etc.) y las ofertas con las que me encontraba o pedían demasiada experiencia o el sueldo era muy bajo, por lo que decidía no aplicar a ellas por todo lo que mis profesores me habían dicho durante los 4 años y medio que duró mi carrera, sin saber que había algo que no me explicaron, la “Ley de la Oferta y la Demanda” también aplica en el trabajo.

Como sabes, cada año egresan de diferentes universidades cientos de personas, contra todas ellas tenemos que competir y no sólo eso, también competimos con aquellos de generaciones anteriores que no han encontrado trabajo aún, es por eso que las empresas se sienten con la posibilidad de ofrecer un sueldo bajo porque al final van a terminar cubriendo la vacante, aquí aplica la frase “siempre habrán quien haga el mismo trabajo por menos”.

En el momento en que decidí aceptar un sueldo menor al que consideraba aceptable para todo lo que sabía, comenzaron a llegar las entrevistas de trabajo, la verdad es que sin exagerar, acudí alrededor de 20, durante ese periodo descubrí algo aún peor, no sólo competía contra mis iguales (los recién egresados o personas sin experiencia), también competía con personas con experiencia laboral corta (6 meses o 1 año), por lo que ellos tenían prioridad.

En una de esas tantas entrevistas, estuve a punto de entrar a un gran proyecto que era el de convertir a una empresa en un Great Place to Work, la idea era muy buena, hice mis propuestas durante la entrevista y la persona con la que iba a trabajar quedó encantada, el problema fue que el director de la empresa quería a una persona con experiencia.

Pero se preguntarán, ¿qué tiene que ver el título de este artículo con todo lo que les he contado?

Pues en ese proceso de ir a tantas entrevistas, me llamaron para convertirme en Head Hunter, les agradaba mi perfil porque había trabajado anteriormente en atención a cliente en diversas empresas, además de que mi carrera les era de utilidad.

Por la desesperación de no encontrar trabajo terminé aceptando la oferta, la paga no era mala, además de entrar a un esquema de comisiones, me capacitaron muy bien y lo cierto es que el trabajo me gustaba pero no me llenaba.

Yo había quedado decepcionado al no poder encontrar un trabajo en lo que me había especializado (Comunicación Organizacional) y si bien el Head Hunting no estaba tan alejado de mi carrera, no era ese el futuro que me había imaginado al concluir mi carrera, durante los primeros meses de mi estancia en este puesto, continúe buscando trabajo, acudí a un par de entrevistas pero nada. Ya había decidido rendirme, crecer en esta empresa y al adquirir más experiencia, emigrar a una más grande en donde me pagaran mejor, cabe destacar que este tipo de puestos son muy bien pagados.

El tiempo pasó y sin el afán de presumir, era muy bueno en mi trabajo, la selección de candidatos que hacía era excelente, a tal grado de que estuve a punto de quedarme a cargo de una de las oficinas de la CDMX (tenían otras en tres estados de la república), pero aún no me llenaba. En eso ocurrió lo que seguramente ya se imaginan, vi publicada una vacante en una página de Facebook, buscaban a una persona que hubiera estudiado lo mismo que yo y no pedían experiencia.

Por un momento dudé, si bien el sueldo no era malo, tomando a consideración que no pedían experiencia, era menor a lo que estaba percibiendo como Head Hunter, no sabía si enviar mi CV o no, entonces mis amigas de la empresa se sentaron a platicar conmigo y me dieron un consejo que siempre tengo muy presente “este trabajo no te llena y eso es algo que te gusta, además, te estás haciendo viejo y no estás generando experiencia, tú mejor que nadie, sabe lo difícil que es encontrar trabajo para las personas mayores” y tenían razón, yo en alguna ocasión tuve que rechazar a candidatos por temas de edad.

Así que decidí enviar mi CV al correo indicado, conseguí mi primera entrevista y desde el momento en que entré a la empresa me quedé maravillado, era como Charlie en la Fabrica de Chocolates, pero yo en un lugar en donde deseaba estar. Durante la entrevista traté de hacer ver que aunque nunca había trabajado en algo igual, la experiencia que tenía de otros trabajos la podía aplicar ahí.

Pasados unos días, recibí una segunda llamada para indicarme que había pasado el primer filtro, lo siguiente era hablar con la persona que sería mi jefe para que él pudiera decidir si me quedaba o no. La entrevista fluyó con naturalidad y la verdad es que él me brindó la confianza para ser como realmente era y evitarnos de las formalidades que una entrevista de trabajo suele establecer. Cuando terminamos de hablar me dijo algo que no supe como interpretar “me gustó mucho tu perfil, creo que te puedes adaptar bien, lo vamos a revisar, si no te marcamos a más tardar el día martes de la siguiente semana significa que no te quedaste, para que no estés esperando”.

Esa frase me hizo pensar muchas cosas, creí que significaba que no me había quedado y que me lo estaba adelantando de manera sutil. Fueron los días más largos de mi vida.

Cuando llegó el martes, pensé que ya era un hecho que no había conseguido el trabajo, era la fecha límite, estaba un poco triste, ya había decidido que esa era la última vez que lo intentaba, si no me quedaba, no volvería a buscar vacantes en mi área y crecería en el ámbito en que me estaba desarrollando. Como a eso de las 11:00 am, me marcaron, la mano me temblaba y según yo traté de ocultar la emoción que sentía, me dieron la buena notica “quiero decirte que te quedaste, comienzas el lunes”.

Lo que quiero decirles con esto son dos cosas:

– Tenemos que entender que son muchas las personas con las que competimos, a veces hay que hacer un sacrificio para poder obtener el crecimiento con el que soñamos al iniciar nuestra carrera, casi siempre es en lo económico, pero tengan por seguro que cuando adquieran la experiencia el sueldo mejorará, ya sea dentro de esa misma empresa o en otro lugar.

– Y, lo más importante, nunca se rindan, no dejen de buscar eso que realmente aman, sé que suena muy trillado, pero al final las cosas llegan. Si quieren emprender, emprendan y no se rindan al primer fracaso, si desean trabajar en algo en específico, inténtenlo hasta que lo logren.

Espero que este artículo les sirva a todos aquellos que estén a punto de tirar la toalla, así como yo estuve a punto de tirarla y que los haga cambiar de opinión.

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